Lu do Magalu, la influencer virtual más seguida del mundo
- BRACAI
- hace 1 día
- 3 Min. de lectura
Lu do Magalu es la influencer virtual más seguida del mundo.
Es un personaje generado por ordenador propiedad del minorista brasileño Magazine Luiza, creado originalmente en 2003.

A menudo se la describe como una influencer de IA, pero Lu no empezó como un personaje de redes sociales. Nació como una asistente virtual de ventas, diseñada para ayudar a personas que usaban internet por primera vez a comprar online.
Su importancia viene de la duración y la utilidad. Lu existía mucho antes de que el concepto de «influencer de IA» fuera común y construyó confianza siendo útil, no aspiracional.
Por eso Lu sigue liderando los rankings globales hoy, mientras muchas influencers virtuales más recientes luchan por mantenerse relevantes.
Datos rápidos: Lu do Magalu
¿Lu es real? No. Es un personaje generado por ordenador
Propietario: Magazine Luiza (Magalu)
Primera aparición: 2003
Nicho: comercio, tecnología, estilo de vida y educación en retail
Escala: más de 30 millones de seguidores en distintas plataformas
Seguridad de marca: muy alta. Activo corporativo totalmente controlado
Origen de Lu do Magalu
Lu fue creada en 2003 como “Tia Lu”, una asistente virtual en 2D en la tienda online de Magazine Luiza.
En ese momento, comprar por internet en Brasil era algo nuevo y generaba desconfianza. El trabajo de Lu era explicar los productos, guiar a los usuarios durante el proceso de compra y reducir la ansiedad al adquirir electrónica online.
Este origen es clave. Durante su primera década, Lu se centró en generar confianza, no en captar atención.
En 2009, Lu evolucionó y se convirtió en presentadora de vídeos en YouTube a través de iBlogTV, donde analizaba productos, explicaba tecnología y fue pionera en Brasil en contenidos similares al unboxing.
Cuando las redes sociales pasaron a ser centrales para el comercio, Lu ya era vista como una guía fiable, no como una simple mascota.
Colaboración de Lu con Vogue Brasil

La aparición de Lu en la portada digital de Vogue Brasil marcó un cambio decisivo en la forma en que la industria de la moda trata a los influencers virtuales.
En 2022, Lu se convirtió en la primera influencer virtual brasileña en aparecer en una portada de Vogue. No fue una acción de contenido patrocinado ni una curiosidad puntual. Vogue presentó a Lu como talento editorial, con el mismo nivel de estilismo y cuidado que a los modelos humanos.
El objetivo estratégico iba más allá de la visibilidad. Magazine Luiza llevaba tiempo invirtiendo en su vertical de moda, con iniciativas como Nordestesse, que impulsa a diseñadores del noreste de Brasil. Incluir a Lu en Vogue permitió a Magalu señalar su transición del retail masivo hacia una mayor credibilidad en moda.
La colaboración funcionó porque Lu ya tenía legitimidad narrativa. No se presentó como “un experimento de IA”, sino como una figura pública conocida, con una larga trayectoria en la cultura digital brasileña. Vogue pudo tratarla como modelo porque el público ya la aceptaba como tal.
Esta campaña demuestra una regla clave para los influencers de IA: la validación de la alta moda solo funciona cuando el personaje ya tiene peso cultural. Vogue no creó la relevancia de Lu. La amplificó.
Colaboración de Lu con McDonald’s

La colaboración de Lu con McDonald’s mostró el otro extremo del espectro: la escalabilidad y la conversión en el mercado masivo.
En Brasil, McDonald’s opera bajo el apodo local “Méqui”. Lu participó en el lanzamiento de la Méqui Box, un pack pensado para familias, usando su tono característico de análisis de productos.
En lugar de una promoción tradicional, Lu abordó el lanzamiento como si fuera un unboxing tecnológico. Comentó el envase, la estructura y los detalles con una seriedad exagerada, aplicando el lenguaje de las reviews de electrónica a la comida rápida.
Este enfoque fue clave. Lu lleva años analizando electrodomésticos y gadgets. Al reutilizar ese marco mental, la campaña resultó coherente con su personaje y no pareció un simple anuncio.
El resultado fue un alto nivel de interacción y una gran recordación. La colaboración funcionó no porque Lu sea famosa, sino porque su rol es reconocible. Hizo lo que siempre hace: explicar productos.
Este caso muestra por qué Lu supera a muchos influencers humanos. No se la contrata por estilo o lifestyle. Se la contrata por su función. Eso la hace especialmente eficaz en campañas orientadas a ventas, donde la claridad y la confianza importan más que la aspiración.
Lo que puedes aprender de Lu do Magalu
La mayoría de las marcas no pueden replicar los 20 años de ventaja de Lu. Pero los principios sí escalan:
Empieza por la utilidad antes que por la personalidad
Construye confianza antes de monetizar
Sé dueño del personaje. No alquiles atención
Diseña relaciones a largo plazo, no impactos virales
Lu demuestra que los influencers de IA funcionan mejor cuando son productos, no intérpretes.
¿Quieres tus propios influencers de IA para tu negocio?
Cuéntanos tu nicho, tu mercado y tus objetivos y nos pondremos en contacto en breve.