Lil Miquela, la influencer virtual que popularizó el CGI
- BRACAI

- 10 ene
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 12 ene
Lil Miquela es una influencer virtual.
No es una persona real. Es un personaje CGI creado a mano (a menudo llamado “influencer de IA”).

Lil Miquela importa porque demostró algo sencillo: no necesitas un cuerpo humano para construir una audiencia real. Necesitas un personaje coherente, buen gusto y distribución.
También demostró el modelo de negocio. Las marcas pueden “contratar” un activo con apariencia humana y control total. Sin escándalos. Sin malos días. Sin dramas de contrato. Por eso las influencers CGI se convirtieron en una categoría.
Y también mostró el riesgo. Cuando un personaje virtual juega con la identidad, la política o el dolor humano “real”, la reacción puede ser rápida y pública.
Datos rápidos: Lil Miquela
¿Lil Miquela es real? No. Es un personaje CGI
Creador: Brud (fundada por Trevor McFedries y Sara DeCou)
Primera aparición: 2016
Nicho: moda, música, cultura
Posicionamiento: influencer de estilo de vida “robot” con arcos narrativos
Seguridad de marca: media (historial de polémicas)
Origen de Lil Miquela
Lil Miquela fue creada por Brud, un startup-studio de Los Ángeles que trató “una influencer” como si fuera un producto tecnológico.
Ese enfoque lo explica todo. Una influencer humana es atención alquilada. Una influencer virtual es propiedad intelectual en propiedad. Puede durar para siempre, escalar a distintos mercados y mantenerse alineada con el mensaje.
Eso también explica por qué este espacio atrajo capital serio y por qué la historia acabó moviéndose hacia ideas de “comunidad + coleccionables” después de que Brud fuera adquirida por Dapper Labs (el equipo detrás de Flow / NBA Top Shot).
Caso de estudio: BMW “Make it Real” con Lil Miquela

BMW utilizó a Lil Miquela para lanzar el iX2 100% eléctrico con una campaña digital global llamada “Make it Real”.
El giro creativo fue la idea: un personaje virtual “irrumpe” en el mundo real y luego se enamora de la vida humana real. BMW conectó eso con su idea de marca (“Freude Forever”).
Por qué funcionó:
Usó la audiencia nativa digital como puente. Aprovechas el alcance online de Miquela y lo rediriges hacia la conducción en el mundo real
Hizo que “digital vs. real” fuera el mensaje. El personaje es la prueba; no hace falta explicar el concepto
Se mantuvo emocional, no gimmicky. La campaña, en el fondo, es: “la tecnología mola, pero la vida real sigue siendo lo importante”
Caso de estudio: Calvin Klein (donde se rompió)

En 2019, Calvin Klein lanzó un anuncio en el que Bella Hadid besaba a Lil Miquela. Generó críticas por “queerbaiting”, y Calvin Klein publicó una disculpa.
Por qué importa:
Los personajes virtuales pueden amplificar un mensaje muy rápido
También pueden hacer que la representación parezca fabricada, porque la gente sabe que la “persona” no es real y está totalmente controlada
Así que sí: ganas control. Pero no controlas cómo interpreta la cultura el movimiento.
Qué puedes aprender de Lil Miquela
Empieza por un sistema de personaje, no por un render: voz, valores, trama y ritmo de publicación importan más que la calidad de los píxeles
Usa talento virtual cuando la historia se beneficie de lo “imposible”. BMW funcionó porque “lo virtual se encuentra con lo real” era el núcleo
Da por hecho que los temas de identidad son de alto riesgo. Si el mensaje toca género, raza o sexualidad, el umbral de crítica es más bajo
Construye para la propiedad. La gran palanca es poseer la IP y la distribución, no alquilar una cara para una campaña
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